domingo, 21 de noviembre de 2010

Trafalgar emerge dos siglos después

El botón de un uniforme francés permite identificar el pecio de Cádiz donde el buque 'Fougueux' naufragó en 1805 tras participar en la histórica batalla.

PEDRO ESPINOSA - Cádiz - 31/10/2010


En la inmensidad del océano Atlántico, un simple botón ha dado la respuesta a una incógnita histórica. El botón 79, procedente de un uniforme francés del siglo XIX, ha permitido localizar, sin riesgo a equivocarse, el punto exacto donde descansan los restos del Fougueux (Fogoso), un navío francés que se hundió con medio millar de soldados tras haber participado en la histórica batalla de Trafalgar (1805). Es la primera vez que, de forma científica, se verifica el pecio de una embarcación protagonista de la celébre contienda.

La investigación, coronada con éxito por el Centro de Arqueología Subacuática de Andalucía (CAS), con sede en Cádiz, tiene sus raíces en viejas creencias. Durante años se sospechó que un conjunto de cañones sumergidos frente a la playa de Camposoto, en San Fernando (Cádiz), pertenecían a un buque hundido en la batalla de Trafalgar, que enfrentó a una escuadra combinada de Francia y España contra la armada inglesa.

Las pesquisas del CAS arrancaron en 1999, cuando un buzo, Juan Domingo Mayo, avisó al entonces recién creado centro de la existencia de unos cañones perfectamente visibles en una laja submarina a nueve metros de profundidad. Así arrancaron 10 años de análisis, inmersiones y búsquedas del personal del CAS, un organismo que depende de la Consejería andaluza de Cultura. Los arqueólogos se sumergieron varias veces y comprobaron la existencia de restos de un buque de guerra de época moderna o contemporánea. Enseguida se pensó en Trafalgar. La batalla había dejado tras de sí numerosos hundimientos.

"Revisamos las fuentes documentales y descubrimos que el Fougueux se había hundido en la zona", recuerda la arqueóloga Nuria Rodríguez. El Fougueux llevaba a bordo a más de 500 hombres. Había partido en agosto de Ferrol. Al llegar a Cádiz, se colocó en primera línea y no resistió los ataques de la armada británica, aunque logró sobrevivir. Por poco tiempo. Lo que no logró el enemigo, lo consiguió un gran temporal, que provocó el hundimiento de la mayoría de los 33 buques españoles y franceses. Al Fougueux trataron de remolcarlo sin éxito. Se hundió con su medio millar de soldados franceses presos y una veintena de ingleses a bordo. Sobrevivieron 21 hombres, que llegaron a la playa, fueron alimentados en el Ventorrillo El Chato y dieron pie a relatos que salen a flote 205 años después.

Probar que los cañones encontrados y otros restos eran del Fougueux no ha sido fácil. No en vano ha costado una década. Su investigación se enmarcó en el proyecto Trafalgar, con el que el CAS celebró el bicentenario de la batalla hace cinco años. Se analizaron en laboratorio dos cañones. Aunque se supo que eran franceses, por sí solos no suponían una prueba fundamental. En realidad, la indagación fue una continua acumulación de pruebas sin ninguna concluyente.

En 2006 y 2008 se realizaron sondeos. Estas excavaciones son las que han aportado la mayor parte de las piezas y datos. Gracias a ellos, se identificó la quilla y se situaron la popa y la proa. "Todo apuntaba a que era una construcción francesa, lo que hacía pensar en el Fougueux, pero en esos años había muchos barcos que se construían a la francesa", relata Nuria Rodríguez. Es decir, aunque tenía diseño francés podía ser español o inglés.

El forro externo del barco correspondía también a una factura francesa pero tampoco era concluyente: en la época se dio un intenso comercio e intercambio de materiales. Con la artillería ocurrió lo mismo. Se hallaron 31 de los 74 cañones que tenía el barco, y aunque se demostró que eran de una fundición francesa, tampoco se podía obtener una conclusión clara. "En tiempo de guerra hay mucho trasvase de armamento", detalla la arqueóloga. Ni siquiera las monedas francesas con la cara de Luis XVI permitían ser resolutivos. "Teníamos la cronología pero no una prueba científica para identificar el barco, porque las monedas podían ser robadas o fruto de un negocio".

Una recreación del Fougueux, hundido frente a la playa de Camposoto, en San Fernando (Cádiz).


La respuesta llegó con los botones. Durante uno de los sondeos apareció un conjunto numeroso. Junto a las hebillas, era el cierre más habitual de la indumentaria militar de la época. Buena parte de ellos estaban numerados según el regimiento al que pertenecían los soldados. Los del 79 iban embarcados en el Fougeaux, entre otros.

Pero la culminación de este trabajo no cierra la investigación. Deja la puerta abierta a futuros estudios. Se presumen mucho más restos escondidos bajo las rocas, pero en arqueología subacuática siempre prima más la conservación que la extracción, así que no se excavará más. "Es el principio de mínima intervención", responde la directora del CAS, Carmen García Rivera. Ahora que se sabe la nacionalidad del barco, España debe decidir si lo notifica a Francia. La convención de la Unesco lo recomienda pero no marca una obligación. La notificación es una decisión política. Francia puede querer investigar el pecio pero el Gobierno español no está forzado a autorizarlo.



La incógnita que despejó el 79


- La numeración de los botones se correspondía con los regimientos. Aparecieron del 1, 5, 77 y 79. La documentación histórica narra que el regimiento 79 se embarcó en el Argonaute, el Redoutable y el Fougueux. Los dos primeros se hundieron en alta mar. "Fue la clave. El botón cerró todos los círculos, permitió unir el resto de pruebas y certificar la identidad del navío", detalla Rodríguez.

- El pecio del Fougueux fue carne de expoliadores. El CAS tiene también localizado en la gaditana playa de La Caleta los posibles restos del Bucentaure, otro navío francés de la época.

- Además de botones, en el pecio se hallaron zapatos, hebillas, monedas, un bacín para que algún oficial hiciera sus necesidades, una lavativa de temible tamaño, un torniquete, restos de leña para el horno de hacer el pan, huesos de vaca, que viajaban vivas para servir de alimento, y restos de ratas, que dan una idea de la insalubridad de esos viajes.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Cultura y Defensa abren el libro del rico legado sumergido

Los Ministerios de Defensa y Cultura hacen un balance positivo de la primera campaña de protección del patrimonio, en la que han localizado 128 restos arqueológicos entre las zonas de Tarifa y el Guadalquivir

Virginia León / Cádiz | Actualizado 06.10.2010 - 05:00

A cuatro millas de la costa gaditana, frente a las aguas de la Base Naval de Rota, permanece hundido uno de los pecios entre los 500 y 800 que atesora el litoral gaditano. Uno de los 128 restos arqueológicos o "contactos" -como les llaman técnicamente desde la Armada- que han sido localizados entre el área de la desembocadura del Guadalquivir y Tarifa, a tenor de la campaña de protección de patrimonio arqueológico subacuático puesta en marcha por el Ministerio de Defensa, el Ministerio de Cultura y la Junta de Andalucía, con la participación del Centro de Arqueología Subacuática (CAS).

No se trata del Santísima Trinidad ni del Reina Regente -que aún no han sido localizados-, pero sí de una parte sumergida de nuestra historia, hasta cuyas coordenadas arribó el cazaminas Sella, una de las embarcaciones destinadas a las labores de búsqueda e identificación de los naufragios. Desde aquí las ministras de Defensa, Carme Chacón y de Cultura, Ángeles González-Sinde, en compañía del consejero de Cultura de la Junta de Andalucía, Paulino Plata y la delegada provincial de Cultura, Yolanda Peinado, pudieron visualizar las imágenes que de estos vestigios emitía el vehículo de control remoto (ROV), sumergido previamente en las profundidades del apacible Océano del que se pudo disfrutar ayer.

Su avanzado mecanismo permitió vislumbrar algunas de las múltiples radiografías realizadas de nuestros fondos durante el primer mes de trabajo, del que se hizo un "exitoso" balance, en este frente abierto hacia la protección de nuestro rico legado histórico subacuático.

Según indicó el jefe de campaña, Daniel González Aller, durante estas semanas se han localizado 128 restos arqueológicos o contactos, de los cuales 15 ya han sido identificados y sólo uno -correspondiente a un conjunto de anclas del siglo XVIII-, ha sido declarado de gran interés arqueológico.

Son los primeros datos de un programa puesto en marcha a fin de completar la carta arqueológica subacuática del litoral español que facilite la localización, identificación y evaluación de los yacimientos. Una labor que, tal y como señaló la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, pretende descifrar las páginas de "ese libro vivo que es el mar, en cuyo lecho está escrita una parte muy importante de nuestra historia".

Tras alertar sobre el atractivo que suscitan estos pecios, incidió en la necesidad de protegerlos ante el expolio y en las ventajas que aporta su mayor conocimiento de cara al presente. "La oportunidad de leer este libro sólo surge una vez", dijo.

La ministra de Defensa, Carme Chacón, hizo referencia a las bellas palabras de Álvaro Mutis en relación a la vocación, voluntad y obligación de conservar este legado. "Donde unos ven un botín, nosotros vemos historia, donde unos ven oro, nosotros encontramos patrimonio y donde unos quieren expoliar, nosotros queremos conservar".

Y aunque avanzó que ninguno de los hallazgos responde a los emblemáticos buques -Reina Regente y Santísima Trinidad- de cuyas búsquedas partió el ambicioso proyecto, resaltó la valiosa "experiencia" adquirida a la hora de completar el trabajo de futuro, "que con el tiempo permitirá que la arqueología subacuática deje de ser una asignatura pendiente".

Por su parte el consejero de Cultura, Paulino Plata, destacó la importante labor de coordinación entre las distintas administraciones participantes, antes de valorar la riqueza de este patrimonio sumergido, "de los más ricos del mundo". "Pocos países cuentan con esta historia y pocos tienen el interés de España por protegerla", aseguró.

El consejero señaló la atención que desde siempre ha prestado el gobierno andaluz a esta labor de protección, como muestra la creación del Centro de Arqueología Subacuática (CAS) en el año 1997 y la puesta en marcha de las cartas arqueológicas de los fondos. Labor que ha permitido la pionera declaración de Bien de Interés Cultural de 56 zonas protegidas y la declaración de 42 zonas de servidumbre. Un número de yacimientos que puede ampliarse con este proyecto.

Y es que el convenio firmado entre los ministerios de Cultura y Defensa ha puesto sobre la mesa los medios materiales y humanos necesarios, así como los fondos documentales de que dispone la Armada, en la protección de estos vestigios.

Concretamente han participado en esta campaña que mañana concluye los cazaminas Turia -del 8 a 17 de septiembre- y Sella -del 20 de septiembre al 7 de octubre-, así como la lancha del Instituto Hidrográfico de la Marina Escandallo. Más de un centenar de marinos, además del equipo mixto de buceadores procedentes de la Unidad de Buceo de la Flotilla Contra Minas y del CAS, han trabajado mano a mano en el proyecto con minuciosos sistemas de detección. Entre ellos, un sonar de profundidad variable -para la detección, localización y clasificación de objetos sobre el fondo marino-, un vehículo de control remoto ROV Pluto Plus -para la identificación mediante cámaras de televisión de los restos detectados-, un sondador multihaz -para los trabajos de mapeo y visualización de los fondos- y un sónar de barrido lateral -equipo portátil de alta resolución-.

Este convenio, en el que se han invertido más de dos millones de euros , se enmarca en el Plan Nacional para la Protección del Patrimonio Arqueológico y forma parte de la Convención sobre la Protección del Patrimonio Cultural Subacuático de la Unesco que España ratificó en 2005.

Una primera campaña enmarcada en la actividades previstas en el Protocolo General sobre colaboración y coordinación en este ámbito suscrito en julio de 2009 en Cartagena. Ahora, sólo falta ahondar en los primeros resultados de este rastreo por el libro del rico legado sumergido del litoral español, andaluz y gadit

viernes, 20 de agosto de 2010

'Odyssey' presenta apelaciones y dice que los argumentos españoles son sólo "ficción"

La empresa pide que se anule la decisión del juez de Tampa de devolver el tesoro a España

Agencias / Madrid | Actualizado 20.08.2010 - 05:00


La empresa estadounidense Odyssey presentó el miércoles ante un tribunal de apelaciones de EEUU su respuesta al último informe de España sobre la propiedad del tesoro de monedas de oro y plata que la empresa norteamericana encontró en mayo de 2007 y que fue valorado en 500 millones de dólares.

En el documento, de 39 páginas, se pide que se anule la decisión del juez de Tampa (Florida) para que entregue al Estado español el tesoro y argumentan que la respuesta de España al caso Odyssey "aunque está bien escrita, es sólo ficción".

"El lenguaje incendiario que ha utilizado España en su respuesta ha servido para distraer de la verdad y de los temas realmente relevantes", señala Melinda MacConnel, vicepresidenta y consejera general de Odyssey.

En el documento, los responsables de Odyssey indican que los hechos han sido presentados en el Juzgado de una forma "cautivadora e interesante" y explican que quizás por ello el juez vio "inexactitudes" en muchas de las alegaciones presentadas. Entre ellas, declaran que entre los restos encontrados no había "ningún buque ni restos humanos" en el sitio donde localizaron al Cisne Negro. Igualmente, advierten que Odyssey actuó legalmente y de manera adecuada en la recuperación de las piezas del Cisne Negro.

Asimismo, alegan que España en los tribunales presentó una imagen de Odyssey como si fuera "cazadores de tesoros malvados" y los "villanos" que quieren robar "el sagrado cementerio" de los marineros españoles. En este sentido, señalan que La Mercedes estaba en una "misión comercial" en su último viaje -un hecho que anula legalmente la pretensión española de inmunidad-.

Un sonar ofrece nuevas imágenes del navío Rayo hundido en Doñana

(Huelva Información)

Participó en la batalla de Trafalgar, cañoneado y desarbolado llegó a la desembocadura de Guadalquivir donde quedaría para siempre
El navío Rayo construido en La Habana en 1749 se encuentra hundido en las costa de Doñana. Se trata de uno de los barcos de la armada francoespañola que participaron en la batalla de Trafalgar el 31 de octubre de 1805, quedando después desarbolado y encallado en Arenas Gordas. Hoy está perfectamente localizado a 300 metros de la orilla y a sólo siete metros de profundidad, según ha podido comprobar el equipo del arqueólogo subacuático Claudio Lozano.
Ahora, a demás, se ha podido constatar la presencia del yacimiento arqueológico que supone el navío Rayo gracias aun sensor de barrido lateral, en un programa organizado por la Universidad de Huelva en el que han participado el Grupo de Investigación de Geología Costera, formado por José Borrego y Juan Antonio Morales, conjuntamente con el arqueólogo subacuático Claudio Lozano.

Es un sistema de impulsos acústicos a través de un sensor que se diseñó hacia los años cincuenta para la teledetección de submarinos y para usos oceanográficos y geológicos. Actualmente el sistema se encuentra muy desarrollado. Supera la detección óptica convencional y puede utilizarse en aguas frías, turbias y a altas profundidades. Cubriendo rangos de detección entre 25 metros y un kilómetro de ancho; ha servido para el descubrimiento de importante naufragios como el Mary Rose, el USS Monitor y el Titanic.

Ahora se ha aplicado con total éxito sobre los restos del navío Rayo, el primer buque español hallado de la batalla de Trafalgar y que descansa en aguas onubenses. "Es, además, la primera vez que se utiliza con un rotundo éxito en nuestra costa", como afirma Claudio Lozano.

El arqueólogo subacuático asegura que estas imágenes "han contribuido a completar la planimetría del yacimiento, a posicionar los restos de artillería del buque y a ver la dispersión de las piezas, entre ellas la localización del obús de rovira".

Claudio Lozano asegura que el proyecto se encuentra en su última fase y todos los resultados se presentarán en una memoria final a la Delegación Provincial de Cultura de la Junta de Andalucía.

Hay que destacar que al interés arqueológico de Rayo, para conocer y recuperar los elementos que lo formaba, se suma ahora el hecho de la celebración en 2005 del Bicentenario de la Batalla de Trafalgar, que tuvo lugar en octubre de 1805.

viernes, 16 de julio de 2010

Encuentran restos de un barco del siglo XVIII en la 'zona cero' de Nueva York

La embarcación se habría hundido en esa zona del sur de la ciudad cuando se amplió hacia el río Hudson. Estaba a una profundidad de 9 metros por debajo del lugar donde estaba el World Trade Center.
EFE | ACTUALIZADO 15.07.2010 - 19:25





Los trabajadores de la zona cero del sur de Manhattan han encontrado los restos de un barco de casi diez metros de largo que podría ser del siglo XVIII y que se habría hundido en esa zona del sur de la ciudad cuando se amplió hacia el río Hudson, informó el diario The New York Times.

El diario señala que los trabajadores que limpian de escombros la zona cero dieron con la embarcación el pasado martes y que ésta estaba enterrada a una profundidad de entre seis y nueve metros debajo de donde estuviera hasta el 11 de septiembre de 2001 el complejo del World Trade Center, construido en la década de los sesenta del pasado siglo.

El arquitecto Michael Pappalardo, de la empresa AKRF, una de las contratadas para la Autoridad Portuaria de Nueva York y Nueva Jersey para documentar los hallazgos históricos que puedan encontrarse en esa obra, corroboró el descubrimiento y dijo que el navío podría haber sido originalmente hasta dos o tres veces más largo de la porción encontrada.

Se trata del mayor descubrimiento arqueológico realizado en esta ciudad desde 1982, cuando se encontraron los restos de un buque mercante del siglo XVIII en unas obras de la calle Water, en el sur de Manhattan.

"La embarcación al parecer data de mediados del siglo XVIII y ha estado ahí durante más de 200 años", señala el diario que subraya que los arqueólogos de la ciudad están maravillados por la importancia del hallazgo, muy cerca de donde, según un mapa de 1797, había un embarcadero y donde se proyectó construir un lago.

Pero también, dijeron los expertos, hay que actuar con rapidez para rescatar la nave, ya que su casco de madera, al no estar ya protegido por la tierra, "se deteriora rápidamente en su contacto con el aire", por lo que lo están recubriendo de barro.

La ausencia de sol y la lluvia que afecta a Nueva York estos días, sin embargo, favorece la conservación de la embarcación, indicó al diario el arqueólogo responsable de preservar el patrimonio histórico neoyorquino, Doug Mackey.

Entre los restos, los trabajadores de la zona cero han encontrado también una gran pieza metálica semicircular perteneciente al barco y un zapato de cuero de la época.

lunes, 22 de febrero de 2010

La inmensa fortuna aún por descubrir, hundida bajo el mar

EIVISSA | PEP RIBAS

La historia de los galeones españoles que se han hundido a lo largo de los siglos en mares de todo el orbe y las valiosas fortunas que albergan esos pecios fue el tema de la charla del viernes en el Club Diario.


España podría tener una fortuna incalculable en metales preciosos, perlas y tesoros arqueológicos de diversa índole que permanecen fondeados en diferentes mares del globo, sin que ninguna autoridad mueva un dedo por recuperarlas. Esta es la principal conclusión de la charla que ofreció el viernes por la noche en el Club Diario de Ibiza el capitán de la Marina Mercante Juan Manuel Gracia Menocal, presidente de la Asociación para el Rescate de Galeones Españoles.
Gracia Menocal, que como apuntó su amigo Mariano Llobet durante la presentación del acto, tiene casa en Eivissa y pasa temporadas en la isla, es experto en investigación y arqueología submarina y de los principales conocedores del patrimonio español hundido bajo el mar.
El ponente mantiene que España es la primera potencia mundial en yacimientos arqueológicos submarinos con galeones y navíos hundidos no sólo en costas españolas e iberoamericanas, sino en todo el mundo. No en vano, España fue durante siglos la principal potencia naval del orbe.
Los pecios españoles descansan en todos los mares y océanos (normalmente en aguas poco profundas), desde Japón a Vietnam pasando por Filipinas, Islas Marianas, en todos los países americanos, el Caribe, las Azores, Portugal y España. Sólo en el Golfo de Cádiz hay documentados más de 700 hundimientos, aunque Gracia estima que puede haber entre 1.500 y 1.800.
De los 720 que están documentados, entre Tarifa y Ayamonte descansan en el fondo del mar 170 barcos cargados con tesoros que podrían tener un valor cifrado en miles de millones de euros.

Fortunas multimillonarias
El capitán Gracia Menocal se refirió a británicos y a estadounidenses que han llegado a atesorar fortunas multimillonarias rescatando tesoros hundidos en el mar y tachó de «de-sidia» al comportamiento que tienen las administraciones españolas en general en su actitud hacia el patrimonio submarino.
Propone que por lo menos se rescaten las fortunas existentes en aguas territoriales españolas, contratando a empresas `caza-tesoros´, que aunque se queden con la mitad de las riquezas obtenidas, «más vale el cincuenta por ciento de algo que el cien por cien de nada».
El experto animó a cualquier interesado a contribuir a la búsqueda de los tesoros perdidos: «Si un particular encuentra un tesoro, tiene derecho a quedarse con la mitad, pero si tiene permiso para sondear y encuentra algo, debe entregarlo todo al Estado», afirmó.

El Museo Nacional de Arqueología Subacuática albergará dos galeones españoles hundidos

Permitirá recrear, a partir de vídeos interactivos, pecios fenicios y escenografías de excavaciones bajo el mar



El nuevo edificio del Museo Nacional de Arqueología Subacuática (Arqua), ubicado en el Muelle de Alfonso XII de Cartagena y que ayer fue presentado por el ministro de Cultura, César Antonio Molina, albergará cerca de mil piezas del patrimonio cultural sumergido español, entre ellas los restos de dos galeones hundidos en las costas americanas, que según explicó el director del centro, Rafael Azuar, «serán las piezas estrella del Museo».

Pese a que «es algo que no es todavía seguro», explicó Azuar, el Ayuntamiento de Mazarrón aseguró ayer que la quilla del barco fenicio Mazarrón 1, datada en el siglo VII antes de Cristo, estará en el museo. La pieza forma parte de una de las dos embarcaciones fenicias más antiguas del mundo halladas en el Mediterráneo.

«Será el primer museo de Europa y el Mediterráneo dedicado exclusivamente a la arqueología subacuática, y está previsto que lo visiten 80.000 personas al año», señaló Azuar. Lo comparó con otros museos arqueológicos como el de Mérida. En sus salas acogerá ánforas, lingotes de plomo sellados y sin sellar, y productos del comercio y de la construcción naval de época.

El espacio, de unos 6.000 metros cuadrados, está dotado de los últimos avances tecnológicos que permitirán recrear, a través de vídeos interactivos, galeones fenicios sumergidos e incluso escenografías de excavaciones arqueológicas bajo el mar. Todo dirigido hacia un conocimiento experimental del rico patrimonio cultura que hay en las profundidades. Además, tendrá un departamento con aulas preparadas para desarrollar talleres y actividades de formación e investigación.

Patrimonio del mundo

«Nuestro patrimonio sumergido no está sólo en el Mediterráneo, sino disperso por todas las aguas del planeta. Nuestros barcos han estado en Filipinas, en Oceanía y en América, y el museo quiere exponer ejemplos de ese patrimonio disperso por todo el mundo», afirmó el director del centro.

El complejo tiene un presupuesto que ronda los 24,5 millones de euros, entre la construcción del edificio y el proyecto museográfico. De los seis mil metros, el 35% se destinará a exhibición de colecciones permanentes, y alrededor de 500 metros cuadrados albergarán el futuro programa de exposiciones temporales.

En él trabajarán en un primer momento cerca de cuarenta personas y, a partir de su inauguración, que según el ministro Molina será a principios de marzo o abril, entre arqueólogos, restauradores, documentalistas, bibliotecarios, personal de atención al público y guías de sala la cifra llegará hasta los sesenta trabajadores.

El nuevo edificio albergará piezas del Museo Nacional de Arqueología Marítima (en sus almacenes se encuentran unos siete mil artículos). Ahora pasará a llamarse Museo Nacional de Arqueología Subacuático y acogerá material descubierto en lagos, ríos y aguas interiores.

El Ministerio de Cultura tiene previsto que el museo presente dos grandes bloques temáticos: el primero centrado en el patrimonio subacuático y un segundo, denominado Mare Hibéricum, en el discurso histórico en torno a las colecciones del museo.


LOS DATOS DEL MUSEO
Nombre: Museo Nacional de Arqueología Subacuática.

Dónde está: Muelle Alfonso XII de Cartagena

Qué albergará: Cerca de mil piezas, entre ellas dos galeones españoles hundidos en aguas americanas, y ánforas, lingotes de plomo sellados y sin sellar y productos del comercio y de la construcción naval.

Previsión de visitantes: Alrededor de 80.0000 al año.

Presupuesto: 24,5 millones de euros entre la construcción del edificio y el proyecto museográfico.

Trabajadores: Unos sesenta entre arqueólogos subacuáticos, restauradores, documentalistas, personal de atención al publico y guías de sala.

Superficie: 6.000 metros cuadrados.

Para exhibición de colecciones permanentes: 1.600 metros cuadrados.

Para exhibición de colecciones temporales: 500 metros cuadrados.

Almacenes: Mil metros cuadrados.