martes, 21 de febrero de 2012

Lingotes de plata en la Bahía de Cádiz

La Guardia Civil vigila una zona en la que se han encontado restos de un navío naufragado para evitar posibles expolios.

El primero de los lingotes hallados en las obras de la nueva terminal de contenedores.




Las obras en el puerto de Cádiz han sacado a la luz un nuevo tesoro. Los restos de un antiguo navío, cuatro lingotes de plata, una moneda de Carlos III.

Semanas atrás apareció un primer lingote de plata de unos ocho kilos de peso y una moneda también de plata, concretamente un real de a ocho de Carlos III. Según indican, días más tarde fueron encontrados otros dos lingotes.

La Delegación de Cultura y el Centro de Arqueología Subacuática procedieron a acotar una zona restringida para el dragado. Se trata, concretamente, de una zona de 200 metros de largo por 70 de ancho que se ha dividido en 33 celdas de exploración arqueológica.

El Grupo Ensidesa de Actividades Acuáticas de la guardia civil trabaja para recuperar los valiosos restos. Según el Archivo de Indias, sólo en el golfo de Cádiz, hay 800 buques hundidos.

http://www.abc.es/20120217/cultura/abci-encuentran-lingotes-plata-cadiz-201202171630.html#.Tz66ZJ_3NOc.facebook

http://www.elmundo.es/elmundo/2012/02/15/andalucia/1329305493.html

http://www.diariodecadiz.es/article/ocio/1185906/encuentran/pecio/y/varios/lingotes/plata/las/obras/nuevo/puerto.html

viernes, 30 de septiembre de 2011

Hallan dos nuevos pecios 'modernos' en la Bahía de Cádiz

Las primeras hipótesis apuntan que el origen de uno es aproximadamente el siglo XVIII y el otro del X

El área comprendida entre la desembocadura del Guadalquivir y Tarifa esta siendo objeto de la segunda fase de la campaña de protección del patrimonio arqueológico subacuático que desde hace más de un año desarrollan conjuntamente los ministerios de Cultura y Defensa y la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía.

La primera campaña ha sido «exitosa desde el punto de vista arqueológico y científico» tras el hallazgo de dos pecios 'modernos' en la bahía de Cádiz. Además se han detectado 134 contactos, considerando que 84 de esas anomalías podrían tener interés arqueológico.

Las primeras hipótesis apuntan a que se trata de dos pecios "modernos", uno de aproximadamente el siglo XVIII y el otro del XX. Ambos han sido localizados próximos a la costa en la Bahía de Cádiz.




El Centro de Arqueología Subacuática (CAS) de Cádiz ha acogido este viernes la reunión que se considera el punto de partida de esta segunda fase, que centrará los trabajos en cuatro subáreas concretas: Bahía de Cádiz , desembocadura del Guadalquivir, área frente a Zahara de los Atunes y el entorno de la Isla de Tarifa, donde "hay mucha información sobre pecios púnicos y romanos".

En la elección de estas áreas se ha tenido en cuenta la información con la que cuenta el Instituto Hidrográfico de la Marina sobre obstáculos para la navegación y con la información arqueológica documental u oral que posee el CAS sobre posibles yacimientos en la zona.

Además de responsables y técnicos del CAS y de la Armada, la reunión ha contado con la asistencia de la directora general de Bellas Artes y Bienes Culturales del Ministerio de Cultura, Angeles Albert, y la directora general de Bienes Culturales de la Junta, Margarita Sánchez. Ambas han destacado que el fin último de estos trabajos es la investigación, la puesta en valor y protección del patrimonio subacuático, así como evitar su expolio.

La segunda campaña se desarrollará gracias a una aportación de 60.000 euros por parte del Ministerio de Cultura, mientras que la Junta y la Armada aportan medios técnicos y humanos valorados en similar cuantía. Entre otras novedades, la Armada pretende incorporar nuevos equipos al trabajo, previendo la adquisición de perfiladores, magnetómetros, y sónar de barrido lateral.

El área comprendida entre la desembocadura del Guadalquivir y Tarifa es considerada como una de las de mayor interés del mundo desde el punto de vista de la arqueología submarina, estimándose que aglutina alrededor de 800 de los 3.000 restos de interés que se cree que reúne el litoral español. En este punto, la Junta ha detallado que el Golfo de Cádiz cuenta con 56 zonas protegidas como Bien de Interés Cultural (BIC) y con 42 zonas de servidumbre.

Esta actuación programada es la continuación de las labores que viene realizando desde 2010 el CAS del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico para la ejecución de la Carta Arqueológica Subacuática. Los trabajos se enmarcan dentro del Plan Nacional de Protección del Patrimonio Cultural Subacuático elaborado por el Ministerio de Cultura.

http://www.lavozdigital.es/cadiz/20110930/mas-actualidad/cultura/hallan-nuevos-pecios-modernos-201109301843.html

martes, 5 de abril de 2011

Cazaminas contra cazatesoros

T. CONSTENLA / P. ESPINOSA - Madrid / Cádiz - 06/10/2010

La Armada detecta 128 pecios en el golfo de Cádiz durante la primera campaña arqueológica de su historia.


Nadie quiere más Odyssey excepto Odyssey. Desde 2007, cuando el tesoro de oro y plata sumergido del buque Nuestra Señora de las Mercedes voló hacia Estados Unidos -y todavía no ha sido devuelto por la poderosa compañía de cazatesoros pese a las resoluciones a favor de España-, las Administraciones se han tomado en serio la protección del patrimonio arqueológico subacuático que, hasta entonces, se ejercía tímidamente y por barrios (Cataluña, Valencia y Andalucía eran las únicas comunidades con centros específicos). Tan en serio que la Armada ha destinado durante un mes al cazaminas Sella, diseñado para evitar explosivos enemigos, a rastrear el golfo de Cádiz para buscar restos arqueológicos.

Es la primera vez que unidades militares se implican en esta tarea -ocurre tras el convenio que firmaron en 2009 los Ministerios de Cultura y Defensa-, pero se pretende consolidar en el futuro para elaborar cartas arqueológicas de todo el litoral español, uno de los más ricos en vestigios históricos con unos 3.000 pecios estimados.


Vehículo remoto submarino de la Armada



En este mes, se han localizado en el golfo de Cádiz 1.300 contactos, de los cuales 128 son pecios -históricos o actuales- en profundidades que no superan los 200 metros. Ahora serán los arqueólogos quienes determinarán si tienen interés histórico o no (se realizarán inmersiones de buceo en los que están a menos de 50 metros y estudios mecánicos en los otros). Entre los 15 ya analizados, solo tiene valor un ancla del siglo XVIII. Entre los restantes, la mayoría serán descartados. "Pueden ser lavadoras", admite el jefe técnico de la campaña, Daniel González-Aller. Hay vestigios de lo que podrían ser unas ruinas urbanas y varias estructuras de barcos, pero ni rastro de los más deseados, el Santísima Trinidad (baja en la batalla de Trafalgar en 1805) o el Reina Regente (galeón hundido durante un temporal a finales del XIX). "Seguiremos buscando", anunció ayer a bordo del cazaminas la ministra de Defensa, Carme Chacón, que se desplazó a Rota (Cádiz). A su lado, la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, dijo: "El mar no es una caja fuerte. Es más bien un libro donde se escribe la historia". "En el mar esos libros de historia muchas veces solo se pueden leer una vez, de ahí la importancia de conservarlos", precisó el consejero andaluz de Cultura, Paulino Plata.

"Donde unos ven un botín, nosotros vemos nuestra historia. Donde otros buscan oro, nosotros encontramos nuestro patrimonio. Donde otros quisieran expoliar, nuestra vocación es conservar", abundó Chacón. Un aviso a navegantes ansiosos de tesoros. Y la costa gaditana abunda en ellos: se estima que concentra entre el 17% y el 27% de los 3.000 pecios del litoral español. Conocer exactamente cuántos y dónde ayudará a protegerlos, en opinión de la directora general de Bellas Artes y Bienes Culturales, Ángeles Albert. "Lo que se documenta siempre es bueno para preservar", sostiene. Las cartografías que se obtengan no serán en ningún caso "información pública", aclara para despejar temores sobre si se estará dando bazas al adversario.

El mes de trabajo de la Armada ha contado con lanchas hidrográficas transportables y con cazaminas. "Detectan, clasifican, identifican y neutralizan, aunque esta última fase se ha suprimido en esta campaña", aclaró con una sonrisa el jefe técnico de la campaña. Las lanchas, que usan un sondador multihaz, especializado en rastreos de entre cinco y 200 metros de profundidad, y un sónar de barrido lateral, con capacidad de hasta 40 metros, hallaron 80 restos susceptibles de tener interés. De ellos solo uno ha sido identificado por los arqueólogos. Son unas anclas que ahora tendrán que ser datadas y valoradas.

Los cazaminas han podido encontrar otros 48 restos investigables, gracias al sónar de profundidad variable con capacidad para llegar a 250 metros de profundidad y el vehículo de control remoto Pluto Plus, un robot con cámaras de televisión que capta imágenes a 200 metros bajo el mar. "El trabajo más importante llega ahora, que es el de los arqueólogos. Ellos deben saber qué es de interés, identificar a qué época pertenecen y determinar su procedencia", detalló González-Aller.

Identificar los pecios es clave para poder protegerlos. En Andalucía ya se han tomado medidas como la de declarar bien de interés cultural un centenar de restos como zonas arqueológicas y zonas de servidumbre arqueológica. Lugares donde hay o se presume que hay piezas sumergidas del pasado que se protegen legalmente para evitar la visita de expoliadores o los daños provocados por futuras obras públicas o privadas.

Arqueología submarina

eldiariomontanes.es | Julian Mendez

Entrevista con Luis Valero: "Hay oro hundido como para acabar con la crisis"

Luis Ángel Valero Bernabé (Madrid, 1954) es un buscador de tesoros. Asegura Valero que los lingotes de oro y plata que cargan los más de 3.000 barcos hundidos en las costas españolas servirían para poner fin a la crisis de la economía española. Así, de un plumazo.Luis Ángel Valero Bernabé (Madrid, 1954) es un buscador de tesoros. Asegura Valero que los lingotes de oro y plata que cargan los más de 3.000 barcos hundidos en las costas españolas servirían para poner fin a la crisis de la economía española. Así, de un plumazo.


Sólo el 'HMS Sussex', un buque de bandera inglesa de 48 metros de eslora, 80 cañones y 560 marineros a bordo, naufragado frente a Gibraltar en 1694, podría darle una buena alegría a la Hacienda pública. El navío cargaba nada menos que 10 toneladas de oro y 100 de plata, en hermosos lingotes, destinados a comprar la fidelidad del duque de Saboya en la guerra contra Francia. El valor se estima en más de 500 millones de euros. Y, eso por no hablar de los famosos galeones de Rande, hundidos en 1702 frente a la bahía de Vigo con riquezas fabulosas. Tanta fama tenía aquel tesoro, tapado hoy bajo miles de toneladas de lodo, que Julio Verne hizo que el capitán Nemo enviara a Rande a los tripulantes del 'Nautilus' para aprovisionarse de oro en sus '20.000 leguas de viaje submarino'. La semana pasada, durante la presentación de una novela de ficción, el anuncio del improbable hallazgo en esas mismas aguas gallegas del galeón 'Santo Cristo de Maracaibo', cargado con el oro de la flota de Indias, volvió a colocar en el primer plano de la actualidad la riqueza del patrimonio sumergido español.


«Sólo en el interior de los galeones de la época colonial, de 1492 a 1898, calculamos que hay unas 800 toneladas de oro y 12.000 de plata, oro suficiente como para acabar con la crisis en España», insiste Valero apoyándose en los estudios de su colaborador Claudio Bonifacio, investigador en el Archivo de Indias y autor del libro 'Galeones con tesoros', obra en la que se ofrece una exhaustiva información sobre cientos de pecios, su carga y su supuesta posición.

Tratar de rescatar alguno de esos buques no sería tarea fácil. Aunque la mayoría, por no decir todos los naufragios, están bien documentados en los archivos. Eran barcos del Rey, llenos de riquezas de la Corona y de particulares, por lo que su pérdida era una cuestión de Estado. Lo cierto es que, pese a su número, no hubo demasiados naufragios si tenemos en cuenta que cada año, durante dos siglos y medio, atravesaban el Atlántico convoyes de una docena o más de galeones sobrecargados, que navegaban por estima y no disponían de más previsiones meteorológicas que la experiencia. Por eso mismo, los avatares del naufragio, los testimonios de los supervivientes, las posiciones, las circunstancias y el manifiesto de carga aparecen anotados por los escribanos de la Corona con su picuda letra cortesana.

Valero conoce la lista completa de pecios españoles. Y es como para ponerse a soñar de inmediato con lingotes, monedas, esmeraldas y cadenas de oro. Anoten: la nao 'Santa Cruz' se hundió en Zahara de los Atunes en 1555. En ese mismo año se fue a pique en la playa portuguesa de Buarcos y Carrapateira la 'San Salvador'. En 1563 se hundió en Bahamas la capitana de la Flota de Nueva España. En 1589, en la playa de Troia (Portugal), desapareció la nao 'Nuestra Señora del Rosario'. En 1600, el 'San Diego' zozobró en Cavite (Filipinas) ante el ataque de una flota holandesa (este barco ha sido excavado y parte de sus restos están en el Museo Naval).

La lista completa de naufragios lleva a soñar con esmeraldas, lingotes de oro y de plata...

Sigan apuntando: 'San Roque', 'Santo Domingo', 'San Ambrosio', 'Nuestra Señora de Begoña', 'Nuestra Señora de los Remedios' (en Zacatula, México), la nao 'San Antonio' (costa de Tabasco), el 'Nuestra Señora de Atocha', hundido por un huracán en Florida, la almiranta de la Flota de Nueva España, 'Nuestra Señora de la Concepción', la almiranta de la Armada de Tierra Firme, 'Nuestra Señora de las Maravillas'... Miles de millones de euros hundidos en el mar a la espera de rescate. Miles de millones de lecciones de historia a la espera de que alguien se ponga las gafas de bucear y se anime a leerlas...

lunes, 4 de abril de 2011

La batalla de Lepanto


Desde que los turcos tomaron Constantinopla en 1453, toda Europa estaba amenazada por el Islam. En el Mediterráneo oriental eran recuentes los ataques de los corsarios otomanos a importantes asentamientos europeos principalmente en África y Asia menor. El comercio peligraba y la fé católica y la cruz  podía sucumbir ante la media luna y el islamismo.
 
  El sultán Selim II, en 1570 inició la conquista de Chipre y la tomó pasando por cuchillo a toda la guarnición. Los sobrevivientes que eran Venecianos piden ayuda urgentemente a las potencias cristianas y sólo el Papa Pío V les responde. Este a su vez convence al rey de España Felipe II para que también ayude. Se forma entonces la Liga Santa o Cristiana formada por España, Venecia y los Estados Pontificios quienes armaron una formidable escuadra para combatir a los turcos y frenar su expansionismo por el mediterráneo oriental.
  Las mayores escuadras de su tiempo, la cristiana y la musulmana, se enfrentaron en las aguas de la ciudad griega de Lepanto, en el actual estrecho de Corinto, el 7 de octubre de 1571.
  Muchos exploradores, incluido Jacques Cousteau, han buscado en vano los restos de la batalla que mantuvieron seiscientos barcos con más de doscientos cincuenta mil hombres a bordo. Ahora un equipo de arqueólogos submarinos han hallado una evidencia sensacional…

Hallan en el fondo del mar una valiosa cadena de oro de un galeón español


'El Nuestra Señora de Atocha' se hundió en 1622 cerca de Cayo Hueso, en el sur de Florida, como consecuencia de un huracán.





Miami (EE.UU.) (Efe).- Una cadena de oro con un crucifijo valorada en 250.000 dólares (unos 182.000 euros), que formaba probablemente parte del tesoro del galeón español del siglo XVII Nuestra Señora de Atocha, fue hallado a unos 48 kilómetros de Cayo Hueso (sur de Florida, EE.UU.) informaron hoy medios locales.
La cadena de oro, de algo más de un metro de largo, muestra cuentas similares a las de un rosario e incluye una moneda también de oro con motivos religiosos y un crucifijo con inscripciones en latín.


Fue un submarinista del Museo Marítimo Mel Fisher, situado en Cayo Hueso, el que halló la cadena en el fondo marino mientras el equipo de cazatesoros buscaba restos de la sección de castillo de popa del galeón español, que naufragó en las costas de este estado cargado de oro y plata en 1622.
El Nuestra Señora de Atocha se hundió ese año cerca de Cayo Hueso como consecuencia de un huracán mientras intentaba regresar a España. Parte del tesoro, compuesto por más de cien mil monedas de plata españolas y valorado en 450 millones de dólares (unos 328 millones de euros), fue descubierto en 1985 por el cazatesoros Mel Fisher, que murió en 1998, a la edad de 76 años.


Los descendientes de Fisher, que poseen los derechos del barco naufragado, siguen buscando el resto del tesoro procedente del Atocha. "El tesoro hallado del 'Atocha', de más de cuarenta toneladas de plata y oro", se compone de monedas denominadas "piezas de ocho", esmeraldas, cadenas de oro, objetos preciosos y lingotes de plata, según la página Tesoros del Mel Fisher.
Según los descendientes del famoso cazatesoros, unos 400 lingotes de plata y más de 100.000 monedas podrían permanecer todavía depositados en el fondo marino.




Galeón Nuestra Señora de Atocha: 

domingo, 21 de noviembre de 2010

Trafalgar emerge dos siglos después

El botón de un uniforme francés permite identificar el pecio de Cádiz donde el buque 'Fougueux' naufragó en 1805 tras participar en la histórica batalla.

PEDRO ESPINOSA - Cádiz - 31/10/2010


En la inmensidad del océano Atlántico, un simple botón ha dado la respuesta a una incógnita histórica. El botón 79, procedente de un uniforme francés del siglo XIX, ha permitido localizar, sin riesgo a equivocarse, el punto exacto donde descansan los restos del Fougueux (Fogoso), un navío francés que se hundió con medio millar de soldados tras haber participado en la histórica batalla de Trafalgar (1805). Es la primera vez que, de forma científica, se verifica el pecio de una embarcación protagonista de la celébre contienda.

La investigación, coronada con éxito por el Centro de Arqueología Subacuática de Andalucía (CAS), con sede en Cádiz, tiene sus raíces en viejas creencias. Durante años se sospechó que un conjunto de cañones sumergidos frente a la playa de Camposoto, en San Fernando (Cádiz), pertenecían a un buque hundido en la batalla de Trafalgar, que enfrentó a una escuadra combinada de Francia y España contra la armada inglesa.

Las pesquisas del CAS arrancaron en 1999, cuando un buzo, Juan Domingo Mayo, avisó al entonces recién creado centro de la existencia de unos cañones perfectamente visibles en una laja submarina a nueve metros de profundidad. Así arrancaron 10 años de análisis, inmersiones y búsquedas del personal del CAS, un organismo que depende de la Consejería andaluza de Cultura. Los arqueólogos se sumergieron varias veces y comprobaron la existencia de restos de un buque de guerra de época moderna o contemporánea. Enseguida se pensó en Trafalgar. La batalla había dejado tras de sí numerosos hundimientos.

"Revisamos las fuentes documentales y descubrimos que el Fougueux se había hundido en la zona", recuerda la arqueóloga Nuria Rodríguez. El Fougueux llevaba a bordo a más de 500 hombres. Había partido en agosto de Ferrol. Al llegar a Cádiz, se colocó en primera línea y no resistió los ataques de la armada británica, aunque logró sobrevivir. Por poco tiempo. Lo que no logró el enemigo, lo consiguió un gran temporal, que provocó el hundimiento de la mayoría de los 33 buques españoles y franceses. Al Fougueux trataron de remolcarlo sin éxito. Se hundió con su medio millar de soldados franceses presos y una veintena de ingleses a bordo. Sobrevivieron 21 hombres, que llegaron a la playa, fueron alimentados en el Ventorrillo El Chato y dieron pie a relatos que salen a flote 205 años después.

Probar que los cañones encontrados y otros restos eran del Fougueux no ha sido fácil. No en vano ha costado una década. Su investigación se enmarcó en el proyecto Trafalgar, con el que el CAS celebró el bicentenario de la batalla hace cinco años. Se analizaron en laboratorio dos cañones. Aunque se supo que eran franceses, por sí solos no suponían una prueba fundamental. En realidad, la indagación fue una continua acumulación de pruebas sin ninguna concluyente.

En 2006 y 2008 se realizaron sondeos. Estas excavaciones son las que han aportado la mayor parte de las piezas y datos. Gracias a ellos, se identificó la quilla y se situaron la popa y la proa. "Todo apuntaba a que era una construcción francesa, lo que hacía pensar en el Fougueux, pero en esos años había muchos barcos que se construían a la francesa", relata Nuria Rodríguez. Es decir, aunque tenía diseño francés podía ser español o inglés.

El forro externo del barco correspondía también a una factura francesa pero tampoco era concluyente: en la época se dio un intenso comercio e intercambio de materiales. Con la artillería ocurrió lo mismo. Se hallaron 31 de los 74 cañones que tenía el barco, y aunque se demostró que eran de una fundición francesa, tampoco se podía obtener una conclusión clara. "En tiempo de guerra hay mucho trasvase de armamento", detalla la arqueóloga. Ni siquiera las monedas francesas con la cara de Luis XVI permitían ser resolutivos. "Teníamos la cronología pero no una prueba científica para identificar el barco, porque las monedas podían ser robadas o fruto de un negocio".

Una recreación del Fougueux, hundido frente a la playa de Camposoto, en San Fernando (Cádiz).


La respuesta llegó con los botones. Durante uno de los sondeos apareció un conjunto numeroso. Junto a las hebillas, era el cierre más habitual de la indumentaria militar de la época. Buena parte de ellos estaban numerados según el regimiento al que pertenecían los soldados. Los del 79 iban embarcados en el Fougeaux, entre otros.

Pero la culminación de este trabajo no cierra la investigación. Deja la puerta abierta a futuros estudios. Se presumen mucho más restos escondidos bajo las rocas, pero en arqueología subacuática siempre prima más la conservación que la extracción, así que no se excavará más. "Es el principio de mínima intervención", responde la directora del CAS, Carmen García Rivera. Ahora que se sabe la nacionalidad del barco, España debe decidir si lo notifica a Francia. La convención de la Unesco lo recomienda pero no marca una obligación. La notificación es una decisión política. Francia puede querer investigar el pecio pero el Gobierno español no está forzado a autorizarlo.



La incógnita que despejó el 79


- La numeración de los botones se correspondía con los regimientos. Aparecieron del 1, 5, 77 y 79. La documentación histórica narra que el regimiento 79 se embarcó en el Argonaute, el Redoutable y el Fougueux. Los dos primeros se hundieron en alta mar. "Fue la clave. El botón cerró todos los círculos, permitió unir el resto de pruebas y certificar la identidad del navío", detalla Rodríguez.

- El pecio del Fougueux fue carne de expoliadores. El CAS tiene también localizado en la gaditana playa de La Caleta los posibles restos del Bucentaure, otro navío francés de la época.

- Además de botones, en el pecio se hallaron zapatos, hebillas, monedas, un bacín para que algún oficial hiciera sus necesidades, una lavativa de temible tamaño, un torniquete, restos de leña para el horno de hacer el pan, huesos de vaca, que viajaban vivas para servir de alimento, y restos de ratas, que dan una idea de la insalubridad de esos viajes.